jueves, mayo 03, 2012



Si hay algo bueno desde que somos amigas, son esas noches de fotos que salen de la nada y que nos dejan las manos llenas.
Esta es Mónica. Mi musa, como siempre

Isabela

Vos siempre, flamenco


Ojalá hubiese nacido yo gitana, pa poder bailar el cuerpo con aquella gracia. Pero en cambio, las ganas  insaciables de querer bailar están ahí siempre. Que no es como todo lo demás que va y viene( más va que viene), no. Esto está plantado ahí, enraizado desde el fondo, desde aquél  primer día que me puse esos zapatos con clavos en la plantas. Vestida y en dicha, desnuda y en pena, me conoce más que cualquiera.
Flamenco, vos siempre...

Isabela

domingo, abril 29, 2012

Siempre danzante


     Un día le dije a mi mamá que me inscribiera en las clases de danza del colegio. Como siempre, me complació. Recuerdo que hacíamos un poco de ballet y luego seguíamos con la danza venezolana. Iba dos veces a la semana en las tardes y la pasaba  increíble, me divertía un mundo. Tenía una profesora morena, delgada y muy espigada.  Si mal no recuerdo se llamaba Dayana, muy bella ella y sonriente también. Un poco después llegué a la academia de flamenco ( gracias a la vida por eso) y ahí comenzó el romance, el romance que hasta hoy tengo con mi querido flamenquito.

     Y digo con una sonrisa y escuchando a Niña Pastori, que no  hay día en que no quiera bailar(bueno, casi). No hay día en que no haga un compás con las uñas. Y  no lo hay, porque mira cómo me siento libre y cuando bailo, es una grosería que va más allá. Y que me perdonen el cliché.
Entonces, dicen que es el día internacional de la danza, ¿no? bailemos hasta que se nos acaben los segundos...

feliz día, danzarines. 

Isabela
Tengo días mirando el universo, así; desnuda y con la cabeza de lado...



Isabela

domingo, abril 22, 2012

Sobre volver... y esas cosas

      Nos gusta hablar del pasado con si de un muerto se tratara. Tengo una profesora que me dice que nadie olvida nada. Que eso de "olvidar" es una mentira del universo para hacernos creer que hay una manera más fácil de seguir caminando por el carril. Y en efecto, hoy escribo de un tiempo pasado que "extraño" y que siento como si fuera mi sombra. -Que lo es-
    Alguien me preguntó curioso hace un par de días sobre qué había pasado con esto.¿Y las letras, las fotos, el blog? Supongo que mi silencio y mi sonrisa le dejó más desconcertado que su pregunta. Sin embargo, nunca me he ido, siempre he estado aquí (comencé a vivir, es eso).  Recuerdo haber escrito algo hace un par de meses, quizá un año, sobre el gran apuro que tenía en las manos por vivir a mil por hora y, por supuesto, escribirlo todo como si mañana no hubiese un lápiz, un papel, o una cámara. Por esto de que hay tiempos de vivir y otros de escribir( en ese orden).... como si rendir cuentas escritas de cada paso dado, fuese una necesidad, y no un ocio. Y mira que pasó el tiempo rápido; pasó un año, viajé para perder la cuenta de los viajes, escribí una historia(la primera) para contarla en 24 cuadros, aprendí a manejar, cumplí veinte años, me coloré el cabello de rojo otra vez, abandoné mi carrera por otra y la volví a retomar antes de que pudiera dudar más, dos amigas fueron madres, otra amiga se casó, hice nuevos amigos para mi mural, me volví a enamorar, sin fin; se bailó, se viajó, se tomaron fotos, se aprendió, se lloró, se hicieron primeras cosas, se emborrachó, se extrañaron personas, se dieron saltos y brincos, se tomó vino y café, se vieron películas, se coloraron los cabellos, se terminó un año y comenzó otro(y todo tan rápido).... y se está aquí , de vuelta, con una libreta nueva y -supongo- nuevas letras. 

Feliz domingo, tierra.
PD: flamenquito dominguero para no perder la costumbre. 


Isabela

Tiempo mental: vacío



Esa necesidad de estar parada en el medio de un tiempo, pero querer despegar los pies hacia el pasado, sólo porque está ahí y se quiere volver para saber que todavía se puede volver. Pero realmente no se puede volver. No se puede. Y yo tengo una memoria fotográfica que no me deja de parpadear en la menta cada vez que trato de recordar tiempos pasados. Cada tiempo mental tiene un soundtrack, digo. Y va acompañado de una foto y así no se le olvida a la memoria nada nadita.

Por ejemplo, esta foto me recuerda lo felices que éramos viéndole la cara a las hormigas en el cielo...
Da miedo lo rápido que pasa el tiempo, ¿no?


Isabela

jueves, abril 19, 2012

Estas ganas de salir corriendo y volver al pasado.

Foto: photolonga

Isabela

viernes, abril 13, 2012

Ahogo


¿Vuelvo?

Isabela

domingo, marzo 18, 2012

Valentina


Mi hermana, Valentina

Isabela

domingo, febrero 12, 2012

Vuelta al compás


Todo está tan cambiado, ya no hay reloj...

Isabela

martes, noviembre 15, 2011

A mis pies, libertad


Estábamos  sentados en mi balcón, -aún recuerdo- cuando, de repente, comenzamos a soltar ideas audiovisuales para darles vida en 24 cuadros . "Tenéis que pensar en acciones rápidas, en una sola acción, en una sola idea" me dijo Pablo, un talentoso amigo, en mis intentos de construir historias largas, complicadas y muy estructuradas.  Siempre he pensado que cada uno de nosotros lleva una concepción muy diferente en la cabeza.  A él le gusta escribir historias cortas que funcionan, funcionan mucho. Pero yo, sin embargo, sigo empeñada en perfilar hilos e historias con detallismo y algo de poesía visual. Sin embargo, uno de estos días,   logré concebir - con su ayuda, claro está- una historia para un cortometraje sobre...pies. Sí, sobre travesías de pies. Sobre la travesía de MIS pies y sus complejos libertinos.
Hoy, con un guión listo en las manos, un micro equipo al mejor estilo cine átomo, una humilde cámara, una luz quizá, unos zapatos flamencos y una mochila, pretendo salir a la ciudad de las montañas, a darle vida a esa corta idea que se me ocurrió al recordar los diálogos entre mis pies y la libertad a la que tanto venero.  No quiero decir mucho por ahora. Sólo quiero comenzar a pintar mi primer lienzo audiovisual ( mi primer cortometraje, ¿no? ) y cumplir con las imágenes que he concebido en mis humides letras guionísticas.

Estoy contenta, emocionada, enérgica y muy, muy llena. Además, ir a Mérida siempre es una razón para andar por ahí, saltando feliz como una tonta.

¡¡Luces, cámara y aquí vamos!!

Isabela

Desnuda

Regalo mi alma desnuda , ¿quién la quiere?

Para que se acaben las esperas eternas, las desdichas de ausencia, los domingos de poemas, las palabras sobre pensadas,  los hombros marchitos, los suspiros sin dueño,  las miradas de enamorada, las noches humeantes y nostálgicas, las cartas que nunca llegan. Mi alma áspera, yo la regalo. La desnudo y la lanzo al mar sin arrepentimiento alguno.  


Isabela

Vincenza


Mujer de fuego que espera a las patas del teatro para salir a sus tablas.

Isabela

Juego de palabras


Gritos. Ansias. Energías. Palabras. Piel. Cambio. Ansiedad. Caras. 
Ausencias.  


 
Isabela

miércoles, noviembre 09, 2011

Diana


Isabela

Cuerpo vacío


Espacio solitario, desolado, frío. Paredes de agua, espacio vacío.

Isabela

sábado, octubre 29, 2011

Sed


Agua y sed, serio problema.


Isabela

jueves, octubre 27, 2011

Clandestino


Clandestino todo. Pero vivo, muy vivo.

Isabela

miércoles, octubre 26, 2011

Achivos de retratos: Solange



Solange

Isabela

lunes, octubre 24, 2011

A los domingos nadie les escribe.


"No creo que exista otra manera de esperar"

Isabela

martes, octubre 18, 2011

Foto: acción poética

Hazlo.

Isabela

miércoles, octubre 05, 2011


Cambio, transformación, metamorfosis. 

Isabela

domingo, octubre 02, 2011


Ya no se necesitan razones para volver. 

Mérida, Sept 2011.

Isabela


     Debería poder uno, hablar de confesiones con tanta facilidad como con la que se habla de la soledad. Que si tiene la piel oscura, que si vive en esta calle, o que si duerme a nuestro lado cada noche. Parecemos conocerla mejor que nadie. Pero no, en cambio, hablamos(no confesamos) de amores con tanta rapidez y apuro, que no decimos nada. No hay confesiones.  Y la piel está cansada de llevar letras desesperadas que danzan, piden a gritos ser escuchadas por lo ojos a quien se les ha escrito, pero ya todos los segundos parecen haberse agotado. Mira, que mejor me voy a la ciudad de la montaña, porque allá las calles son libres y hay lluvia todos los días para llorar cuando no haya razones para hacerlo. Me voy porque no hay nada que me salga mejor que esto, así de simple.
Mira, que me voy porque simplemente, ya no hay razones para quedarse.

 A veces tocan la puerta los domingos melancólicos. Llegan. Dañan. Hacen reflexionar. Bailan con el alma. Se van.



Posdata de foto: Acción poética  una vez más, haciendo de las suyas. (Cortesía de Warupe)

Isabela

martes, septiembre 20, 2011

Instrucciones para Septiembre


     Cortázar habla con tanta "brevedad" de los amores, que me da pena leerlo mientras me paso todo un día dedicándole horas enteras a utopías amorosas que no son más que... utopías amorosas . Cortázar tiene instrucciones para todo. Para llorar, para cantar, para subir las escaleras y hasta para matar hormigas en Roma. Él se las sabía todas. Pero mira que no tiene instrucciones para dejar de andar por la vida, enamorándose de tiempos y personas como si no hubiese mañana.  Y te digo que el tiempo pasa y sigo siendo una enamorada. Una enamorada de palabras, parpadeos, bocas, voces, sonrisas constantes,  viajes, perros, montañas, fotografías, canciones, libros, poemas, gatos, personas, (¡¡me ahogo!!) o peor aún, nuevos amigos que llegan de la nada.  Es una locura. Me enamoro y al parecer no puedo hacer nada para detenerlo.
Y como sé que nada de lo que escribo tiene sentido, no puedo irme sin antes confesar que en medio de tantas travesías efímeras, se ha vuelto un pasatiempo fascinante, eso de  mirar cómo amanece la ciudad en un balcón, mientras nos  preguntamos el porqué de todo como si fuese ese, el último de los amaneceres. Y también los viajes improvisados y los mensajes inesperados. Fascinantes pasatiempos, ¿no? Parece que no puedo dejar de hacerlo. Parece que me he vuelto adicta a ser libre. Parece que no hay mejor palabra para un alma desbaratada que libertad.

Isabela

Libreta de viajes...¿vacía?


     Mi libreta está vacía. 
Estoy curtida de historias, fotos, palabras y viajes, pero por alguna razón, mi libreta está vacía. Todavía no he podido dejar ningún rastro de tinta, ningún trazo de palabras en mi nueva libreta; está en blanco.  Parece que sí es verdad eso de que cuando se está feliz, no se sabe, simplemente se está y ya.
Y pues, que se vuelva costumbre, eso de poner los pies afuera de esta ciudad con imprevisto y aventura, que mi pies no dejan de sonreír cuando les propongo estas travesías maravillosas.

Isabela

Retratos: Pablo


Muchacho con aire flamenco y sonrisa constante.  
Tiene un romance con la radio, es casi periodista y le encanta el sexo.
Es un nuevo amigo, se llama Pablo.


Isabela

lunes, septiembre 19, 2011


Retratos archivados: Mónica.

Isabela

domingo, septiembre 18, 2011

Los domingos se me acaban las palabras


Que nos preguntamos el por qué de todo, que somos jóvenes y enamorados, que hablamos de la vida como si de vida misma habláramos, que el mundo es una mierda, pero reímos de él como si lo tuviésemos en un bolsillo, que no sabemos dónde estamos parados pero igual caminamos.  Que sí hay preocupaciones, o que no las hay, que de repente, no hay principio ni fin, ni nada, que estamos acostados en un balcón, hablándole a la adversidad, viendo la vida pasar mientras se acaban los segundos.

Que el tiempo ha pasado y se me van acabando las palabras.


Isabela

miércoles, septiembre 07, 2011

Archivo de viaje: Mérida


     Contagiada por mi cámara y su espíritu libre y viajante,  me paré un día con ganas de salir a darle una fiesta a mi álbum preferido: el de los viajes. Me paré con ganas de poner los pies fuera de esta mierda donde vivo, que cada día pierde más el título de ciudad. Le dije a Mónica: "Vámonos, vámonos un par de días a donde sea" . Y como a Mérida siempre la cargo en la mente y el corazón, no había otro destino más deseado. Ahí estábamos: a las cinco de la mañana, trasnochadas y cacheteadas por el sueño, paradas en una cola infernal en el Terminal de Pasajeros de Maracaibo; comprando dos pasajes de ida a mi amada Mérida.

Mis breves palabras por ahora, pronto vendré con un relato danzante y viajero, y pues claro, con respectivas fotos para que la memoria no se olvide de absolutamente nada.

Estas experiencias me dejan el corazón acelerado y la impresión feliz de tener el mundo metido en un bolsillo.

Isabela

jueves, septiembre 01, 2011

La belle Monique


Retratos improvisados: Monique.

Isabela



Me encanta hacer esto, me divierte tanto...

Modelo: Virginiadelmar
Accesorios: Lilia Leal
Isabela

Retrato: Virginiadelmar



Esto es lo que yo hago. Es lo que me gusta.
Tengo una pila de fotos pendientes por subir, pronto vienen todas.

Posdata de foto: esta es la bella Virginiadelmar, como siempre, haciendo de las suyas en un fashion photoshoot que tuvimos hace poco.

Isabela

Archivo: Caracas


Él es Caracas. Me lo encontré en la estación de metro de Altamira y cuando lo llamé, decidió pasearme por su ciudad porque es una belleza. Lo conocí en Mérida, es cinéfilo y lo primero que le pregunté al verlo en su ciudad fue su nombre, pues sólo le conocía como Caracas. Jorge Ávila, se llama.  Y no pude tener un mejor guía, porque realmente no pude. 
Así no más, mi querido Caracas, se vino a encabezar la lista de nuevos( y buenos) amigos. 


Isabela

Archivo: viajes

Bolívar, Lennon y el Ché.
Paraguaná, 2011.

Isabela

Archivo: vacaciones


Ya me tocaba visitar Caracas. Ya me tocaba caminarla y conocerla sin pena alguna. Y, pues, tuve el mejor guía posible, no me puedo quejar. 
Volver. 




Isabela

Archivo: vacaciones

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Retratos de viajes: Valentina, Península de Paraguaná

jueves, agosto 25, 2011

Libélulas que bailan


     Un par de alas de metal se disponen a aterrizar sobre el aeropuerto de una ciudad que, a lo lejos, parece grande. Luces por doquier; un cielo oscuro y  un libro abierto de montañas que rodean la inmensidad iluminada.

Son las 4 de la tarde. 


     Una libélula muerta baila y ronda por el carril del metro con la brisa que trae el vagón. Desde arriba, parecen hormigas entrando y saliendo sin cesar. Salen, entran, salen, entran, entran, salen. Las puertas se cierran. Con el mismo ventarrón que lo trajo, el vagón despega con el doble de pies con el que llegó.

       La calle está rayada a la perfección y las líneas verticales del paso peatonal parecen estar pintadas con estricta rigurosidad. Apenas se ve el suelo; hay muchos pies,  colores y pieles diferentes. Una luz verde con silueta de peatón se prende, y la manada de pies comienza a cruzar la calle a paso veloz. Cruzo sin miedo. Casi llegando a la siguiente isla, aparecen unas estruendosas motos. Rápidas. No veo de dónde salen. No recuerdo cuántas, pero son muchas. Me paralizo impávida. Termino de cruzar, con miedo.

     Estoy en la Plaza Bolívar. Está llena de caras. De muchas caras y niños, y ancianos, y mujeres, y hombres. Está llena de pueblo. Hay una estatua. Relincha plasmado Bolívar y su caballo blanco. En una de las esquinas de la concurrida, hay un señor moreno con una túnica larga, blanca. Habla del Dios, de la biblia, de no recuerdo qué más. Un escaso grupo de gente le escucha, le asienta con la cabeza, le aplaude en ocasiones.

     Son casi las seis de la tarde y hay una cola de ocho personas en la parada del bus. Pasan varios minutos y el metrobús llega. La cola avanza. Hay una máquina para los tickets y cada quien con estricta naturalidad y rapidez, introduce el ticket y procede a sentarse. Me siento y con cierto silencio, las ruedas arrancan. No hay figura de colector. No hay música, ni tampoco nadie que grite para solicitar parada. En una estación cercana se monta una señora mayor. Inmediatamente en chico que está al frente de mí, cede su puesto. Llegamos a nuestra parada. Bajamos.

     Finalmente, el sol se juega en colores: viene la noche. Por mi balcón veo un puesto donde venden "tres en uno" (jugo de zanahoria, remolacha, naranja). Se escuchan ruidos de ciudad,  huele el tráfico y se siente la gente en la calle. Todos caminan, caminan y caminan. Regresan a sus casas.



Así es Caracas: un aluvión de diversidad cultural y pies que no paran de caminar por las calles.  Caracas es la capital de mi país. Al nombrarla, todos parece accidentarse en quejidos sobre el bululú, la gente y el tráfico.
Cuando se viene de una ciudad (o mejor dicho, pretensión de ciudad) donde el transporte público no es más que una tortura china, el calor cada día es más inhumano, la calle es insensible con el peatón y la inseguridad consume hasta a el más blindado, cualquiera sea la ciudad que deje caminar y vivir un poco, sin duda, se lleva el corazón de quien camina en ella.

Caracas se lleva mi corazón, a pesar de lo que digan.
Y a vos, Maracaibo, por calurosa y hostil, no te doy nada.

 Posdata olvidada: conocí la ciudad con un nuevo( y querido) amigo. Fue una experiencia maravillosa. Espero volver pronto. Muy pronto.


Isabela

Agosto: todo fluye



     Hace poco salió mi primer trabajo para una revista, y ya vienen varios más. Trabajé por primera vez en un corto haciendo la dirección de fotografía, y, sin duda, fue una experiencia que disfruté más de lo que nunca pensé. Me gusta, me llena y me apasiona. Quiero terminar mi primer guión y ya darle vida a las ideas.
Sin duda, nada mejor que hacer lo que se disfruta para comerse el mundo en felicidad.
He vuelto.

Posdata de foto: hace un par de semanas trabajé con dos diseñadoras talentosísimas para un editorial de moda de una revista local. Pasamos un día ajetreado pero el resultado lo vale. Pronto las fotos.

Isabela

jueves, agosto 04, 2011

Archivo: Entrevista a Blas Perozo Naveda

Blas Perozo Naveda: “Ahora después de viejo, me leo a mí mismo”
Por Laura Isabela Perozo

La ciudad está a oscuras y un hombre se sienta en un balcón de la ciudad. Una luz de emergencia a duras penas sombrea unos cabellos canosos.

      Una ciudad en la boca de la oscuridad, en pleno apagón, sirve de escenario para entrevistar a un sujeto desconocido.  Barbas blancas, piel quemada, pecas, ojos achinados, cuerpo barrigón y pequeña estatura.
«Desde mi infancia, yo soy un periodista, un escritor y un maestro de escuela» dice una voz canosa.

      Le escribe a Maracaibo city y al viento de  Falcón. También a los que han partido al más allá, a los locos, a los cuerdos, a los pardos y a su pueblo. Es, sin duda, un escritor que le ladra a todos con sus palabras. Se trata de Blas Perozo Naveda, el poeta laureado, “escribidor” de aquél movimiento literario maracucho “Maracuchismo leninismo” y autor de varias obras célebres como Caín, Maracaibo city, Mala fama, Date por muerto que sois hombre perdido y el más reciente de sus poemarios letrados: Arbolario.

     —¿Quién es ese tal Blas Perozo?
     — No es otra cosa que un periodista que ama la profesión de escritor y profesor.
      Lo conozco poco al personaje, sí lo he oído mentar, pero lo conozco poco…

     — Dicen que daba clases en la escuela de periodismo montado en el escritorio del salón… ¿has escuchado de él?
     —He escuchado algunas de sus diablurasdice y ríe al unísono.

     —¿Blas Perozo le escribe a quién?
     —Cuando escribía las columnas en sus periódicos, en Panorama, Crítica y en El Nacional, que fueron los periódicos donde él trabajó, escribía para el gran público, porque hacía una columna muy conocida que se llamaba El rollo que no cesa. Tal vez pensando en un lector que además de buscar la información, buscaba la información trascendental, por eso, el nombre mismo de la columna tergiversaba el título de uno de los libros más importantes de Miguel Hernández, que como tú sabes, se llamaba El rayo que no cesa. Entonces el tal fulano Blas Perozo Naveda, tergiversó el título del autor de El rayo que no cesa y llamó a su columna El rollo que no cesa para referirse en tono humorístico, sarcástico y ácido a los acontecimientos más comunes y corrientes de la cotidianidad. Fiel alumno de Sergio Antillano e Ignacio De La Cruz Martínez y de otros grandes periodistas de Maracaibo, creía que el periodismo era un género literario.

     — Yo he escuchado que Blas Perozo le escribe a Maracaibo city… ¿cómo es eso?
     —Maracaibo city es el proyecto de una novela que fue publicada por los avatares del ejercicio periodístico. Fue publicada en París en 1979 en una recopilación de partes de las notas que Blas  vino escribiendo en los periódicos. Maracaibo city no es ni siquiera una novela, es una noveleta, tal vez pensando en las novelas ejemplares de Cervantes. Blas escribió aquella historia basado en sus artículos de periódicos, que fueron siempre convertidos por el mismo escritor en materiales de ficción. Maracaibo city es una recopilación profunda con la idea de contar las aventuras de unos muchachos que habían sido sacados del centro de la ciudad en 1946, porque toda la población que vivía en el centro de la ciudad fue sacada hacia Sabaneta…Entonces Maracaibo city cuenta la vida de esos muchachos que tienen el recuerdo de sus lugares de origen al reunirse ahí a jugar metras, a casar iguanas y machorros. A la par de eso,  en esa novela se presenta el despertar de la conciencia política, porque recuerda que el trasfondo es que en esa época comenzaba la militancia política, y detrás de eso, estaba la presencia de la guerrilla en Venezuela.

     —Blas Perozo tiene una poesía así como medio…Estrafalaria, ¿no?
     —No es estrafalaria, ni nada de eso, lo que pasa es que la poesía venezolana ha sido muy convencional—Admite con cierto aire de fidelidad.
    —La poesía de otras partes del mundo  usa el lenguaje de la calle, común y corriente, el lenguaje de la familia, el lenguaje de la casa, la crianza de los muchachos, la comida, la sopa, los vestidos, los interiores, las pantaletas: la vida misma común y corriente hace presencia en la poesía de este señor. Entonces eso molestaba, porque parece que la poesía venezolana necesita ser heroica, contar cosas muy trascendentales, contar grandes conflictos interiores, pero el gran conflicto personal que presenta la poesía de Blas,  es la crianza de unos hijos, el amor que se le fue o que le llegó, o la historia de su ciudad, y la historia de su familia y de su país.


     —¿Con un tono ácido?
     — Con todos los tonos, porque la literatura está hecha en todos los tonos, igual que el periodismo, igual que la vida.

     — En su último libro titulado Arbolario hay una obra de Blas que se llama Marditostodos… ¿Quiénes son los marditostodos?
     —Todo eso vino de una anécdota de una señora, de un disco maravilloso que nos pasaron cuando trabajé en ViveTV, donde una señora decía “¡No son los mangos, es la cerca! ¡Marditos! ¡Marditos todos!”. Marditos todos, pues, es una expresión popular. Hay un poema de Blas que se llama marditostodos, que es la imploración y la denuncia al sicariato, para proteger al pueblo y a toda la población que ha sido perseguida por los sicarios. Marditos todos aquellos que matan.

     —¿Maracaibo se resume en esa frase…?
     — Un Maracaibo se resume en esa frase. El Maracaibo de ahora es un aluvión poblacional de toda América latina y el mundo.

     — Blas es periodista, escribe, es padre de familia,  maracucho,  falconiano,  mamador de gallo,  políglota,  profesor, ¿qué más es Blas Perozo?
     — Mi primer oficio, que muy poca gente lo sabe…Era la pintura, el dibujo. Ya que me obligas a decir mi identidad de Clark Kent, yo soy…Un pintorconfiesa entre risas.

     —¿Blas Perozo es el diablo de la poesía venezolana?
     —El diablo de la salsa. Mentira, un diablito, en todo caso. El desconocimiento de la poesía centroamericana por parte de los poetas de aquí, hacían ver a Blas Perozo como un diablo, si así lo queréis llamar.
     —¿A quién lee Blas Perozo?
     Leo a Cervantes. Y ahora después de viejo, me leo a mí mismo.

     —¿Blas Perozo se lee a sí mismo?
     —Todos los escritores les cuesta afirmar eso, pero todos se leen a sí mismos. No por vanidad, ni porque se miren en un espejo, sino para conservar la sintaxis o una unidad en lo que están escribiendo.
     La literatura no se escribe de un día pa’ otro, se escribe durante mucho tiempo, durante toda la vida. Entonces es preferible saber lo que uno escribió, tener pendiente lo que se ha escrito. Leo otras cosas, por supuesto, leo mucha política y periodismo y me gusta mucho la radio.  

     —¿Tienes un programa de radio?
     —Tenemos un programa de radio, mis hijas y yo, y el gran periodista Alexis Blanco. Él era actor y hemos estado ligados por muchos años.

     El silencio de la oscuridad rodea el ambiente mientras Blas sigue confesándose ante una grabadora y una ciudad oscura que lo mira de reojo.

«Te digo adiós para siempre…», canta en tono querendón.

     —¿Blas Perozo también canta?
     —No, no, ahí si es verdad que la pelaste señala mientras ríe desaforadamente—.
Pero sí me gusta mucho la música… Yo una vez comencé a estudiar música en la Escuela de música de Barquisimeto, estaba en el grupo de teatro del instituto pedagógico y a la vez asistía a clases de música de teoría y solfeo con el profesor Napoleón Sánchez Duque. Él era gocho y era un sabio, un día me llamó y recuerdo me dijo: «¿Usted estudia…otra de las actividades complementarias en el pedagógico?» . Yo le dije «sí, yo estudio teatro…» .«Quédese con el teatro», dijo.  
Aquello frustró mi destino… eso fue lo que hizo que Dudamel llegara tan lejosdice mientras ríe.

     —Me acabo de dar cuenta de algo…
     ¿Qué?

     —Es que estoy hablando con Blas Perozo…
     —¡Me engañaste!… Blas Perozo hace un gran esfuerzo para comenzar en tercera persona, que es lo perfecto…pero siempre termina hablando en primeradice. Ambos reímos.

«Un poeta es un periodista de la interioridad, de lo de adentro, del río interior», finalmente confiesa el poeta canoso, mirando la calle oscura que pasa por el frente de su casa.

     —¡A la verga! ¡Llegó la luz!grita Blas con emoción, y así, sin más, culmina nuestra conversación.

 

XXX


Entrevista que le hice a mi padre, para la clase de Taller de redacción II. 

Isabela

Sobre la luz y el ruido. 

Isabela

miércoles, agosto 03, 2011

Se acabaron los segundos



Por dios, hay que pedirle cosas más difíciles útiles al corazón, nada de estar enamorándose de tiempos ni mucho menos personas. No. Muchas caras empañadas, silencios eternos y operaciones fallidas. No. Yo soy débil. No. Yo me voy porque debo bailar hasta morir y después agarrar una motoneta que me dejará en el otro extremo del mundo.


Isabela

sábado, julio 30, 2011

Archivo: Retratos de ruido


Retratos de ruido: Isabel Pérez.


Isabela

Archivo: Retratos de ruido


Retratos de ruido: Isabel Pérez.


Isabela